FAPVS – Fondo para el manejo de las Áreas, Protegidas y Vida Silvestre

El FAPVS en el Parque Nacional Montaña de Comayagua: un refugio natural que protege la biodiversidad, el agua y el desarrollo sostenible de sus comunidades

Un patrimonio natural estratégico para Honduras 

En el corazón de Honduras se encuentra el Parque Nacional Montaña de Comayagua (PANACOMA), un territorio de gran importancia ecológica que protege bosques, fuentes de agua y una extraordinaria riqueza de especies de flora y fauna. Sus ecosistemas representan un refugio para la biodiversidad y brindan servicios ambientales esenciales para miles de personas que dependen de sus recursos naturales. 

El PANACOMA se localiza entre los municipios de Comayagua, San Jerónimo y Esquías, en el departamento de Comayagua, y Vallecillo, en el departamento de Francisco Morazán. Fue declarado Parque Nacional mediante Decreto Legislativo 87-87 y cuenta con una extensión de 29,677.13 hectáreas, de las cuales 11,762.16 hectáreas corresponden a la zona núcleo y 17,914.97 hectáreas a la zona de amortiguamiento. Del área total protegida, aproximadamente el 94 % pertenece al departamento de Comayagua y el 6 % a Francisco Morazán (ICF, 2018). 

La administración del área protegida está a cargo del Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF), bajo un modelo de co-manejo junto con las municipalidades de Comayagua, San Jerónimo, Esquías y Vallecillo, la Asociación para el Manejo Integrado de Cuencas de La Paz y Comayagua (ASOMAINCUPACO) y la Universidad Nacional de Ciencias Forestales (UNACIFOR). 

Este modelo de gestión compartida ha permitido fortalecer la gobernanza del parque mediante la coordinación entre instituciones, gobiernos locales y comunidades, promoviendo acciones orientadas a la conservación de los recursos naturales y al desarrollo sostenible del territorio. 

El aporte del FAPVS al fortalecimiento del PANACOMA 

Desde el año 2009, el Fondo para el Manejo de Áreas Protegidas y Vida Silvestre (FAPVS) ha acompañado la gestión del Parque Nacional Montaña de Comayagua mediante el financiamiento de proyectos estratégicos orientados a fortalecer la conservación, la gobernanza ambiental y la sostenibilidad del área protegida. 

Entre las principales iniciativas financiadas destacan el proyecto de Fortalecimiento de las Capacidades Locales para el Desarrollo Ecoturístico en PANACOMA (2009); la implementación de Mecanismos de Compensación por Servicios Ambientales para la sostenibilidad del parque (2012); la elaboración del Plan de Manejo del PANACOMA (2017); acciones de Protección Forestal de Ecosistemas Afectados por Incendios, Plagas y Tala Ilegal (2019); y el más reciente Apoyo al Plan Operativo Bianual (POB) del Área Protegida PANACOMA (2023). 

En conjunto, estas inversiones representan aproximadamente L.5,136,447.72, recursos que han contribuido al fortalecimiento de la gestión del área protegida, la protección de sus ecosistemas, la prevención de amenazas, la promoción del turismo de naturaleza y la planificación para el manejo sostenible de este importante patrimonio natural. 

Un modelo de gestión fortalecido mediante la Oficina PANACOMA 

Uno de los principales avances impulsados mediante el apoyo del FAPVS fue la creación, en 2023, de la Oficina PANACOMA, una instancia técnica encargada de coordinar las acciones de conservación, protección y manejo del área protegida. 

Esta oficina representa un modelo innovador de coordinación intermunicipal, respaldado por las municipalidades de San Jerónimo, Comayagua, Esquías y Vallecillo, permitiendo fortalecer la planificación, seguimiento técnico y articulación entre los diferentes actores vinculados al manejo del parque principalmente con el ICF.  

                                                  Parque Nacional Montaña de Comayagua

El proyecto “Apoyo al Plan Operativo Bianual del Parque Nacional Montaña de Comayagua (PANACOMA)”, financiado por el FAPVS con una inversión de L.1,800,000.00 e implementado por la Municipalidad de San Jerónimo, concluyó en enero de 2026 con un 100 % de ejecución física de las actividades programadas, consolidando importantes avances en la gestión integral del área protegida. 

Resultados que fortalecen la conservación y sostenibilidad del parque 

La implementación del proyecto permitió avanzar en diferentes áreas estratégicas del manejo del PANACOMA: 

Protección del recurso hídrico y fortalecimiento comunitaria 

Como parte de este esfuerzo, se desarrollaron procesos para la declaratoria de microcuencas como Zonas de Protección Forestal, logrando la conformación de expedientes técnicos para las microcuencas: 

  • La Sampedrana.  
  • Lagunitas de Esquípulas.  
  • Quebrada de Leche.  
  • Mirazul.  

Estos procesos incluyeron jornadas de socialización, participación comunitaria y giras de demarcación con pobladores locales; logrando ya la declaratoria de microcuenca La Sampedrana y las otras en proceso en el ICF. 

Asimismo, se establecieron 7 mecanismos de compensación ambiental mediante convenios con juntas administradoras de agua de comunidades como El Volcán, Minitas Arriba, La Nueva Unión, Minitas Abajo, Guacamaya, La Sampedrana, Lagunitas de Esquípulas, Las Arenas y Las Aradas, apoyando acciones como: 

  • Protección de zonas de recarga hídrica.  
  • Mejoramiento de sistemas de abastecimiento de agua.  
  • Instalación y reparación de infraestructura hidráulica.  
  • Cercado de tanques de almacenamiento.  
  • Construcción de rondas cortafuego.  
  • Vigilancia comunitaria de microcuencas.  

 Estas acciones fortalecen el compromiso de las comunidades con la conservación del bosque y la protección del recurso hídrico. 

Fortalecimiento técnico para la gestión del área protegida 

Como parte del proyecto se desarrollaron herramientas técnicas que fortalecen la planificación y manejo del PANACOMA, entre ellas: 

  • Plan de Educación Ambiental.  
  • Plan de Comunicación y Divulgación.  
  • Plan de Uso Público.  
  • Plan de Investigación y Monitoreo.  
  • Plan Operativo Bianual 2025-2026.  

 También se realizaron monitoreos biológicos en sitios representativos del parque, generando información sobre biodiversidad, cobertura vegetal e indicadores ecológicos que servirán como línea base para fortalecer la toma de decisiones de conservación y manejo en el Parque. 

Además, se elaboraron bases de datos y mapas georreferenciados de las principales tomas de agua que abastecen comunidades, caseríos y ciudades del área de influencia del parque, fortaleciendo la gestión del recurso hídrico mediante herramientas de información territorial.  

Prevención de amenazas y protección forestal 

El proyecto también fortaleció las capacidades locales para responder ante amenazas como incendios forestales y plagas. 

Se desarrollaron talleres comunitarios sobre prevención y combate de incendios forestales, identificación de plagas y monitoreo ambiental, fortaleciendo brigadas locales y promoviendo la coordinación entre comunidades, el ICF y comanejadores del área. 

Asimismo, se elaboró el plan de protección forestal para los años 2025 y 2026, estableciendo rutas de vigilancia, puntos críticos y estrategias preventivas para reducir riesgos en los ecosistemas del parque. 

Educación ambiental y participación comunitaria 

La conservación del PANACOMA requiere comunidades informadas y comprometidas. Por ello, se desarrollaron actividades de educación ambiental dirigidas a estudiantes, docentes y líderes comunitarios. 

Entre las acciones realizadas destacan: 

  • Ferias ambientales en los cuatro municipios de influencia.  
  • Giras educativas con centros escolares.  
  • Talleres con docentes para incorporar la educación ambiental.  
  • Jornadas comunitarias sobre el Plan de Manejo y regulaciones del área protegida.  
  • Elaboración de materiales educativos y divulgativos.  

Estas acciones fortalecen la apropiación social del parque y promueven una cultura de conservación desde las comunidades. 

                                 Actividades de educación ambiental con centros educativos

PANACOMA: un refugio de biodiversidad 

Por otra parte, el PANACOMA es un santuario de vida silvestre, ya que se han registrado 493 especies de plantas vasculares, agrupadas en 133 familias, incluyendo árboles, arbustos, hierbas, epífitas, palmas, cactus y helechos. Esta diversidad vegetal cumple funciones esenciales como la regulación del clima, protección de los suelos y conservación de los recursos hídricos. (ICF-2018). 

La riqueza biológica del PANACOMA también se refleja en su fauna. Se han registrado especies de (4) familias (5) géneros de anfibios, (9) familias (15) especies de reptiles, (30) familias (116) especies de aves y (12) familias de mamíferos que forman parte del equilibrio natural del ecosistema. (ICF-2018). 

Entre las aves identificadas destacan especies de importancia para la conservación como la Penelopina nigra, catalogada como vulnerable según la Lista Roja de la UICN, así como Vermivora chrysoptera y Pharomachrus mocinno, consideradas especies casi amenazadas (ICF-2018). 

Asimismo, constituye hábitat para mamíferos emblemáticos como el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), ocelote (Leopardus pardalis), tepezcuintle (Cuniculus paca), mapache (Procyon lotor) y zorra gris (Urocyon cinereoargenteus), especies que evidencian la importancia de mantener conectados y protegidos los ecosistemas forestales (ICF-2018). 

El bosque que brinda agua para miles de familias 

Uno de los principales valores del PANACOMA es su función como zona productora de agua. En sus bosques nacen aproximadamente 15 ríos y 26 quebradas, que abastecen comunidades rurales y urbanas de los municipios de influencia. 

Actualmente cuenta con 15 microcuencas legalmente declaradas, fortaleciendo la protección de las zonas productoras de agua (ICF, 2026). 

El parque beneficia directamente a aproximadamente 70,000 habitantes del área urbana, más de 1,500 habitantes rurales y alrededor de 17,070 personas distribuidas en 98 caseríos dentro del área protegida. Además, sus recursos hídricos contribuyen al funcionamiento de sistemas de riego e infraestructura hidroeléctrica de la región (Oficina PANACOMA–FAPVS, 2024). 

PANACOMA: un destino para el turismo sostenible 

La riqueza natural y paisajística del parque ofrece importantes oportunidades para desarrollar un modelo de turismo sostenible que combine conservación, educación ambiental y generación de ingresos para las comunidades locales. 

De acuerdo con el diagnóstico técnico para la implementación de senderos resilientes, identificación de áreas de camping y sitios potenciales para observación de aves elaborado con el apoyo de la Asociación de Promotores Ambientales de Honduras (APAH) (Oficina PANACOMA–FAPVS, 2024), el PANACOMA cuenta con condiciones favorables para fortalecer una oferta de turismo de naturaleza. 

Entre sus principales atractivos destacan: 

Cascada El Chorrerón:
Ubicada en San Jerónimo, posee una caída de agua aproximada de 70 metros y un sendero rodeado de bosque tropical. 

Mirador La Oki:
Localizado a aproximadamente 1,613 metros sobre el nivel del mar, ofrece una vista panorámica del Valle de Comayagua y condiciones ideales para observación de aves. 

La Torre:
Ubicada en la comunidad de La Laguna, destaca por sus paisajes y potencial para actividades de senderismo y camping. 

La Laguna:
Con aproximadamente cinco hectáreas de extensión, representa un sitio con potencial para actividades recreativas y turismo de naturaleza. 

El fortalecimiento de senderos, señalización, capacidades comunitarias y promoción turística impulsa una visión donde la conservación genera oportunidades económicas sostenibles para las comunidades. 

                                                       Potenciales Turísticos de PANACOMA

Aprendizajes que fortalecen la gestión del PANACOMA 

La implementación del proyecto permitió generar aprendizajes importantes para la gestión del área protegida y para futuras iniciativas apoyadas por el FAPVS. Uno de los principales aprendizajes fue que la articulación entre municipalidades, comunidades, instituciones comanejadoras y la Oficina PANACOMA constituye un elemento fundamental para avanzar en la ejecución del Plan de Manejo y garantizar la continuidad de las acciones. 

Asimismo, se destacó el papel estratégico de las juntas de agua, líderes locales y organizaciones comunitarias, quienes mediante su participación fortalecen la protección de las microcuencas, la conservación del recurso hídrico y los mecanismos de compensación ambiental. 

La experiencia también evidenció la importancia de una planificación flexible, capaz de responder a las dinámicas del territorio, considerando factores climáticos, productivos y administrativos que pueden influir en el desarrollo de las actividades y la gestión de recursos. 

En este sentido, el proyecto reafirma que la conservación efectiva requiere procesos participativos, fortalecimiento de capacidades, educación ambiental permanente, coordinación institucional y una adecuada planificación financiera. Estos elementos fortalecen el papel del FAPVS como un mecanismo estratégico para apoyar la sostenibilidad técnica y financiera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Honduras (SINAPH), promoviendo modelos de gestión donde la colaboración y el compromiso local son la base para proteger los ecosistemas a largo plazo. 

                                      Guías turísticos y equipo técnico PANACOMA, ICF-FAPVS

 

 

 

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