
El Refugio de Vida Silvestre (RVS) La Muralla fue declarado área protegida en 1987, bajo el Decreto Legislativo No. 87-87, con el objetivo de conservar los ecosistemas de montaña y la biodiversidad que alberga. Su nombre proviene de las imponentes formaciones rocosas que forman una especie de “muralla natural”.
El RVS La Muralla se localiza en el departamento de Olancho y comprende territorios de los municipios de La Unión, Jano y Esquipulas del Norte. El área protegida posee una superficie total de 26,903.48 hectáreas, de las cuales 13,708.35 hectáreas corresponden a la zona núcleo y 13,195.05 hectáreas a la zona de amortiguamiento.
Administrativamente, el RVS La Muralla forma parte de la Oficina Local de La Unión, adscrita a la Región Forestal de Olancho, del Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF).
A través del financiamiento del Fondo para el Manejo de Áreas Protegidas y Vida Silvestre (FAPVS), el RVS La Muralla ha sido beneficiado tanto por proyectos de alcance nacional como por iniciativas especificas dirigidas al fortalecimiento de su gestión. Entre los proyectos de alcance nacional encontramos el “Fondo de Apoyo a la Reforestación de las Zonas Afectadas por la Plaga del Gorgojo e Incendios Forestales en Áreas protegidas de Honduras” (2016) ejecutado por la Asociación Mesa de Organizaciones Comanejadoras de Áreas Protegidas de Honduras (MOCAPH), y el proyecto “Protección de los Ecosistemas de Bosque Pinar, afectados por Incendios y Plagas Forestales ubicados en Áreas Protegidas de Honduras” (2017), ejecutado por la Departamento de Áreas Protegidas del ICF.
De manera particular para el área protegida, el FAPVS ha financiado varios proyectos orientados a fortalecer la conservación, el manejo y la gestión del área protegida entre ellos: “Fortalecimiento de las Capacidades Técnico-Operativas de la Fundación para la Protección del Parque Nacional La Muralla” (2011), con una inversión de L 476,050.00; “Potenciamiento de la Belleza Natural del Refugio de Vida Silvestre la Muralla y Establecimiento de las Bases para la Auto Sostenibilidad, Conservación y Protección de sus Recursos Naturales” (2018), con una inversión de L4,000,000.00 y “Apoyo al Plan Operativo Bianual del Refugio de Vida Silvestre La Muralla” (2023) con una inversión de, L2,200,000.00. En conjunto estos proyectos representan un monto de inversión total de L6,676,050.00.
El Proyecto «Apoyo al Plan Operativo Bianual del Refugio de Vida Silvestre La Muralla» implementado por la Mancomunidad de los Municipios del Norte de Olancho (MAMNO), finalizó en enero del 2026 con un porcentaje de ejecución del 100%, alcanzó importantes logros para la conservación, el manejo y el desarrollo del Refugio, se destacan:
- Construcción de 32 kilómetros de rondas cortafuego en la zona núcleo para la prevención y control de incendios forestales.

- Mejoramiento integral del centro de visitantes, incluyendo la rehabilitación del portón y la carretera de acceso, el acondicionamiento de las cabañas, la instalación de un sistema de videovigilancia y la modernización del alumbrado mediante energía solar. Asimismo, se rehabilitaron y acondicionaron los senderos turísticos, mejorando la seguridad, accesibilidad y experiencia de los visitantes.

- Mejoramiento de la señalización y el área de recepción de visitantes, facilitando la orientación, acceso y atención al público.
- Fortalecimiento de la visibilidad y promoción del área protegida, mediante estrategias de divulgación y comunicación que incrementaron su reconocimiento a nivel local y nacional, así como la creación de una página web (https://rvslamuralla.com/) y el fortalecimiento y creación de redes sociales.
- Fortalecimiento de las capacidades productivas de 65 caficultores que se encuentran en la zona de amortiguamiento, con la entrega de kits tecnológicos (para fertilización y manejo foliar de plantaciones de café) y capacitaciones, promoviendo practicas compatibles con la conservación del área protegida.

- Instalación de rótulos para la delimitación de la zona núcleo y la zona de amortiguamiento en los municipios de La Unión, Jano y Esquipulas del Norte, fortaleciendo el ordenamiento territorial e identificación y el reconocimiento de los límites del área protegida.
La ejecución del proyecto también permitió identificar importantes lecciones aprendidas que pueden orientar futuras intervenciones en áreas protegidas.
La experiencia evidenció que una planificación flexible favorece una ejecución eficiente de los proyectos. Incorporar márgenes de ajuste en la programación de actividades permite responder oportunamente a factores externos, como las condiciones climáticas, los procesos administrativos y dinámicas comunitarias, sin afectar el cumplimiento de los objetivos planteados.
Asimismo, el monitoreo continuo del avance físico y financiero constituye una herramienta clave para la toma de decisiones, ya que permite identificar oportunamente desviaciones e implementar acciones correctivas que fortalecen la eficiencia, la transparencia y el control de la ejecución.
Otra lección relevante fue que la inversión en infraestructura sostenible, como sistemas de energía solar y otras medidas de promoción de la conservación, contribuye a reducir los costos de operación y mantenimiento, incrementando la sostenibilidad ambiental y financiera a largo plazo.
De igual manera, las acciones de prevención, como la construcción de rondas cortafuego y la delimitación de la zona núcleo y de amortiguamiento, demostraron ser estrategias más eficientes y menos costosas que las intervenciones correctivas posteriores.
Finalmente, la experiencia demostró que la comunicación estratégica constituye un componente fundamental para ampliar el impacto de los proyectos, ya que fortalece la visibilidad del área protegida, promueve el turismo sostenible, impulsa la educación ambiental y facilita la vinculación con potenciales aliados estratégicos y potenciales cooperantes.





